miércoles, 26 de noviembre de 2014

Inserción Social

El equipo integrado por los reclusos del penal número 9 bonaerense.
Fénix Rugby Club, es un equipo de La Plata que se formó a fines del año 2008, creado dentro de la Unidad Penal N°9 del Servicio Penitenciario Bonaerense. El origen de este proyecto se dio cuando tres internos, que se había desempeñado en este deporte, lo propusieron a las autoridades.
Bajo una serie de requisitos, redactado por los mismos internos, para poder ser parte de este proyecto se debe: estar cursando, o haber finalizado, los estudios terciarios y/o universitarios, o trabajar en los diferentes sectores de la unidad. Además de ser calificado con muy buena conducta y con un alto grado de aptitud para la reinserción social.
El equipo está formado por más 30 internos y 2 oficiales penitenciarios. Durante los entrenamientos, cada martes y viernes de la semana, realizan actividades aeróbicas, de velocidad y de reacción. Además de recibir enseñanza de distintas tácticas y estrategias de este deporte, como así de su práctica y ejecución.
La indumentaria de Fénix es de color negra y cada jugador cuenta con un carnet. El promedio de edad es de 31 años, aunque el menor tiene 20 años y el mayor, 55.

Más allá del rugby

A los pocos meses de haber comenzado con el proyecto, se decidieron por el nombre de Fénix Rugby Club (haciendo referencia al ave de la mitología griega, que muere consumido en fuego, y renace de sus propias cenizas). Desde la Unión de Rugby de Buenos Aires, recibieron pelotas y camisetas, además de ayuda con el coaching. Gracias al esfuerzo, y la pasión que demostraron por el juego, sumado al buen comportamiento, tuvieron su recompensa cuando se les permitió jugar su primer partido. Luego de mucho papelerío, ya que cada prisionero necesitó de un permiso especial del juez involucrado en su causa. 
El encuentro se jugó en el Albatros Rugby Club, frente a PLAGA, el equipo de veteranos Platenses Gagá, y el resultado es parte de la anécdota. Lo más importante es la experiencia personal de cada interno, al salir de su encierro, y entender la libertad, con el rugby como vehículo. “Estamos agradecidos a todos los que nos permitieron jugar este partido”, dijo uno de los jugadores de Fénix. “Estar privado de la libertad es muy duro, y tener el rugby nos permite despejarnos. Esta oportunidad de dejar la Unidad, aunque sea por un par de horas, nos da renovada fuerza”, fueron algunas de las palabras en común de la mayoría de los internos, luego de terminado el partido.
Fénix es más que solo un club, va más allá de un partido o un resultado. Es entender que el respeto no se negocia. Como dicen ellos: Ser rugbier es vivir con pasión cada momento de nuestra vida. Es superar la adversidad. Aprender que el esfuerzo es el único medio posible de trascender. Es escuchar. Es imitar los buenos gestos que nos rodean. Es pensar antes de actuar. Es compartir. Asumir un compromiso. Tener humildad para aprender y luego la misma humildad para saber enseñar. Es decir no a la violencia. Es ganar, a veces sin ganar. Es cuidar a tu club. Enseñar con el ejemplo. Saber que cada valor del rugby, se extiende más allá de la cancha, y que deben trasladarse a todos los aspectos de la vida.
Comprender al rugby no solo como un deporte, si no como una herramienta de inserción a la sociedad.

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